

Alta dirección: cuando la ciberseguridad se vuelve estratégica
En el ecosistema empresarial actual, la tecnología ha dejado de ser un mero soporte para convertirse en el negocio mismo, impulsando la competitividad y la eficiencia, pero también abriendo una nueva frontera de riesgos, pues toda incorporación tecnológica conlleva nuevas vulnerabilidades.
En este contexto, para un directivo, un incidente de seguridad ya no representa únicamente la caída de un servidor o una interrupción técnica; sus efectos se extienden al valor de la compañía, provocan fuga de propiedad intelectual y generan una erosión de la confianza que puede tardar años en restablecerse.
Por ello, la fortaleza de una organización ya no depende únicamente de su infraestructura técnica, sino del liderazgo con el que gestiona el riesgo. La ciberseguridad debe integrarse en la agenda de la alta dirección, con líderes formados y plenamente conscientes de su papel en la protección del negocio.
La verdadera resiliencia nace en la cima
A menudo se confunde la concienciación en seguridad con prácticas básicas, como evitar hacer clic en enlaces sospechosos. Sin embargo, para los ejecutivos, la formación en ciberseguridad va mucho más allá: implica aprender a gobernar el riesgo, integrando la seguridad digital como una dimensión más de la gestión empresarial, al mismo nivel que la financiera, la legal o la reputacional.
El directivo debe saber cómo una amenaza afecta al EBITDA
Un directivo no necesita conocer la sintaxis de un código malicioso, pero sí comprender cómo una amenaza puede interrumpir la cadena de suministro durante semanas y afectar directamente al EBITDA.
Un comité de dirección que prioriza la seguridad impulsa una transformación profunda en toda la compañía:
- Cultura de resiliencia: La seguridad deja de percibirse como un freno a la productividad y se consolida como un sello de calidad, fiabilidad y madurez empresarial.
- Optimización de inversión: Permite distinguir el ‘ruido tecnológico’ de las inversiones necesarias para proteger los activos críticos, evitando gastos innecesarios en herramientas superfluas.
El rol clave del directivo
Cuando una empresa ya cuenta con una estructura sólida de gestión de la seguridad, el papel del directivo no consiste en involucrarse en tareas técnicas, sino en definir el marco de negocio que permita a los equipos expertos proteger lo esencial, actuando así como puente entre tecnología y balance.
En ese equilibrio se sitúa también su responsabilidad directiva: comprender que no existe riesgo cero —perseguirlo resulta financieramente inviable—, y definir el ‘apetito de riesgo’ para equilibrar crecimiento e innovación. ¿Es asumible una interrupción de cuatro horas para acelerar el desarrollo, o se exige un 99,9% de disponibilidad operativa?
Este tipo de decisiones vinculan directamente al CISO con la estrategia comercial y marcan la diferencia entre una empresa reactiva y una verdaderamente gobernada.
El rol del directivo es definir el apetito de riesgo
Además, en procesos de M&A, expansiones internacionales o licitaciones con grandes corporaciones, la seguridad marca diferencia.
Cumplir normativas como NIS2 o RGPD no es solo legal, sino una ventaja competitiva que genera confianza inmediata en clientes e inversores.

Acción y errores comunes
La concienciación no puede quedarse en un recordatorio anual ni en una charla puntual. Requiere constancia y una estrategia que mantenga a la organización en tensión constructiva. Los ejercicios de simulación de crisis son una de las herramientas más eficaces: permiten poner a prueba procedimientos, detectar lagunas y entrenar la toma de decisiones bajo presión.
Imaginar, por ejemplo, un secuestro de datos un viernes por la tarde obliga a responder preguntas incómodas pero esenciales: quién tiene la autoridad para dedicir si se paga o no un rescate, cómo y cuándo informar a accionistas o reguladores, o qué canales se utilizarán para comunicar internamente sin agravar el problema.
A esta preparación operativa se suma la ‘Threat Intelligence’ para el negocio, que conecta lo que ocurre en el entorno, desde movimientos geopolíticos hasta nuevas tácticas de cibercrimen, con los riesgos reales de cada sector. Los briefings periódicos ayudan a traducir señales dispersas en alertas concretas, a anticiparse a tendencias y a tomar decisiones mejor informadas.
En combinación, ambas líneas de trabajo convierten la concienciación en un proceso vivo y útil, no en un trámite.
Incluso las grandes organizaciones tropiezan por falta de visión estratégica
Incluso las grandes organizaciones siguen tropezando con errores que nacen de una visión estratégica corta. Muchos aún actúan como si su sector fuera inmune, cuando en 2026 ya no existe dato “poco importante”: cualquier fuga de datos puede convertirse en una oportunidad de extorsión.
Esta falsa sensación de protección es, en realidad, una puerta abierta a problemas mayores.
A esto se suma la costumbre de dejar todo el peso en el departamento de IT. Ellos implementan, sí, pero la supervivencia del negocio es una tarea compartida y empieza en la dirección.
Y aún persiste otra confusión peligrosa: cumplir auditorías no equivale a estar seguro. El cumplimiento marca mínimos; la seguridad real exige moverse, adaptarse y anticiparse.
Herramientas prácticas para el comité de dirección
Esta lista sirve como referencia para valorar hasta qué punto la dirección está preparada para afrontar los retos digitales actuales:
- ¿Están identificados los procesos críticos cuya parada comprometería la viabilidad de la empresa?
- ¿Existe un protocolo claro de comunicación interna y externa para incidentes de seguridad?
- ¿Conoce el consejo las sanciones legales por falta de diligencia en ciberseguridad?
- ¿El presupuesto de seguridad se basa en riesgos de negocio? ¿Estamos invirtiendo lo suficiente?
- ¿Los directivos cumplen las mismas políticas de seguridad que se exige al resto de la plantilla?
- ¿Por qué involucrarse con el equipo técnico y cuánto tiempo dedicar a la seguridad?
- ¿Los seguros contratados bastan? Pueden cubrir parcialmente costes financieros, pero no reputación ni clientes perdidos.
- ¿Es el error humano de los empleados la mayor amenaza?
El valor diferencial de Izertis
En Izertis, entendemos la ciberseguridad como una cuestión de confianza. No solo protegemos sistemas, sino que fortalecemos el liderazgo directivo en un entorno digital volátil, conectando tecnología, continuidad de negocio, cumplimiento normativo y visión estratégica futura.
Nuestros servicios de consultoría estratégica cuantifican riesgos, adaptan la protección a cada realidad empresarial y cierran la brecha entre la sala de servidores y el consejo de administración, transformando la incertidumbre en una ventaja competitiva.
¿Está su equipo directivo preparado para liderar la próxima crisis digital?