

EUDI Wallet: la cuenta atrás para la identidad digital europea
Finales de 2026. Una persona necesita abrir una cuenta bancaria y la entidad le pide acreditar que es mayor de edad. En lugar de mostrar su DNI completo, con información como la fecha de nacimiento, su domicilio y una fotografía, saca el móvil, abre una aplicación y comparte únicamente el dato necesario: que tiene más de 18 años. Nada más. La entidad lo verifica al instante y el proceso continúa con total normalidad.
Esa aplicación es la Cartera de Identidad Digital Europea, conocida como EUDI Wallet. El Reglamento (UE) 2024/1183 o eIDAS 2, establece que los Estados miembros pongan a disposición de sus ciudadanos al menos una antes de que finalice el año. Entre los 27 países existirán diferencias tanto en el alcance como en las funcionalidades que ofrecerá cada solución, una realidad que conviene comprender antes de que llegue la fecha límite.
Lo primero que llega: la identidad del ciudadano
Una de las primeras piezas que llega a la cartera es el PID (Person Identification Data), el conjunto de datos de identidad que emite el Estado con el máximo nivel de garantía para acreditar la identidad de la persona en el ámbito digital. Su expedición corresponde exclusivamente a las administraciones públicas y, en el caso de España, convivirá con el DNIe o DNI electrónico, el certificado digital y Cl@ve, sin sustituirlos.
La novedad de estos sistemas radica en dos características que cambian la forma de identificarse en internet. La primera es su validez en toda la Unión Europea: el mismo PID podrá utilizarse tanto para realizar un trámite en España como para abrir una cuenta bancaria en Portugal o contratar un servicio en Alemania.
La EUDI Wallet permitirá acreditar la identidad de forma segura en toda la Unión Europea
La segunda tiene que ver con la privacidad.
La cartera permite compartir únicamente la información necesaria para cada operación, sin mostrar un documento completo. Así, una persona podrá acreditar que es mayor de edad sin revelar su fecha de nacimiento.
El mismo principio se aplica al resto de atributos: se comparte solo el dato necesario, y nada más.
En empresas y administraciones, la pregunta cambia
Para una empresa o una administración pública, la conversación no gira en torno al PID, sino en torno a dos preguntas distintas: si debe emitir carteras digitales y cómo actuar cuando un ciudadano presenta la suya.
La respuesta a la primera pregunta es clara: no. eIDAS 2 no obliga ni a las empresas ni a las comunidades autónomas a proporcionar estas carteras. Esa responsabilidad recae en los Estados miembros.
La segunda sí tiene consecuencias prácticas, porque en el momento en que se solicita un atributo de la cartera de un usuario la organización se convierte en parte usuaria, y la normativa europea exige registrarse declarando quién es, qué servicio presta, qué información va a solicitar y cuál es la base jurídica que justifica esa petición. No será posible requerir más información de la autorizada y, si se intenta superar ese umbral, la propia cartera advertirá al usuario de que la organización está excediendo el alcance permitido.
El calendario que realmente afecta
Las administraciones públicas serán las primeras en dar el paso. Allí donde ya se exige identificación electrónica para realizar un trámite online, la cartera europea deberá aceptarse desde finales de 2026. Para los responsables jurídicos, de ciberseguridad o de tecnología de ayuntamientos y comunidades autónomas, la fecha clave no es 2027, sino este mismo año.
La cartera europea deberá aceptarse antes de que acabe el año
El sector privado contará con más tiempo. El artículo 5f.2 obliga a aceptar la cartera a las entidades privadas, salvo micro y pequeñas empresas, que estén sujetas por ley o contrato a mecanismos de autenticación reforzada en ámbitos como la banca, la energía, las telecomunicaciones o la salud.
El plazo concluye el 24 de diciembre de 2027.
Pero disponer de más margen no implica esperar. La banca es el mejor ejemplo. El AMLR, aplicable desde el 10 de julio de 2027, ya reconoce la EUDI Wallet como un método válido para los procesos de diligencia debida. Esto significa que, en cuanto la cartera esté disponible a finales de 2026, las entidades financieras podrán utilizarla para incorporar nuevos clientes, aunque la obligación de aceptarla no llegue hasta un año después.
Lo que gana cada área de la organización
Sin embargo, reducir todo esto a una obligación normativa es quedarse con media historia. La pregunta clave no es qué hay que cumplir, sino qué ventajas genera. Y la respuesta cambia según el área de la organización.
Negocio encuentra una oportunidad para simplificar la relación con los clientes mediante procesos de identificación más rápidos. Ciberseguridad refuerza sus defensas frente al fraude con credenciales criptográficas mucho más robustas que los métodos tradicionales. Legal gana en certidumbre y en reglas comunes para todo el mercado europeo. Y los equipos de datos acceden a un beneficio tan discreto como valioso: verificar información con una menor exposición de datos personales, reduciendo riesgos sin renunciar a la confianza.
Dos ecosistemas que crecen en paralelo
Más allá del PID, esta misma tecnología está impulsando dos ecosistemas que avanzan en paralelo. Por un lado, el público, integrado en el marco EUDI, con credenciales como titulaciones, licencias o poderes de representación emitidas por administraciones y entidades cualificadas.
Las carteras digitales impulsan dos ecosistemas en paralelo
Por otro, el privado, donde organizaciones intercambian y validan credenciales sin intervención estatal, como colegios profesionales o grupos empresariales.
Ambos comparten la misma infraestructura de confianza. Por eso, las organizaciones pueden empezar a construir sobre ella y explorar casos de uso mucho antes de que una norma les obligue a hacerlo.
El papel de Izertis
En Izertis llevamos más de cinco años trabajando en identidad digital descentralizada. Participamos en pilotos europeos como WE BUILD o DC4EU y hemos desarrollado Identfy, nuestra plataforma para el ciclo de vida completo de credenciales verificables y wallets, alineada con eIDAS 2 y con el Architecture and Reference Framework (ARF). Nuestro papel es acompañar a las organizaciones en la toma de decisiones: qué capacidades tiene sentido desarrollar, qué credenciales deben aceptar y cuál es el mejor momento para hacerlo.
La cartera europea llegará, independientemente del lugar que ocupe cada organización en este nuevo ecosistema. Y, cuando eso ocurra, la diferencia ya no la marcará únicamente el cumplimiento normativo. Se apreciará en la capacidad de cada empresa para generar confianza, agilizar las relaciones con sus usuarios y responder con rapidez a un entorno cada vez más digital.