

Comercio agéntico e identidad digital: un nuevo reto para Europa
El comercio agéntico ya no pertenece al terreno de las hipótesis. Ha entrado de lleno en la conversación tecnológica europea. Y con él, una pregunta de fondo: cómo encajará la nueva generación de agentes de inteligencia artificial, capaces de ejecutar compras y transacciones, en el ecosistema de identidad digital que está construyendo la Unión Europea.
Ese es el foco del grupo de trabajo de Agentic Commerce de WE BUILD, integrado en el Work Package 3 - Payments. Su misión es analizar el impacto que tendrán estos agentes sobre el ecosistema de EUDI Wallets y trasladar a la Comisión Europea un informe con las principales conclusiones extraídas del grupo.
La primera sesión presencial de la iniciativa se celebró en las oficinas de Amazon en Ámsterdam y reunió a actores de primer nivel de distintos ámbitos de la cadena de valor. Amazon y Google participaron desde la óptica de los agentes y el comercio electrónico; Visa y Mastercard, desde los servicios financieros; Worldline e Ingenico, desde el ámbito de los pagos; e Izertis, junto a otras compañías, como proveedor de soluciones tecnológicas.
El comercio agéntico ya no es ciencia ficción
El workshop dejó una certeza: el comercio agéntico ya no es ciencia ficción. Su despliegue puede acelerarse en cuestión de meses y cambiar de raíz la forma de comprar por internet.
La lógica actual de compra, basada en navegar por una web, comparar opciones, introducir datos y completar formularios, evolucionará hacia un modelo mucho más conversacional. Bastará con trasladar una instrucción en lenguaje natural a un agente de confianza para que gestione el proceso de principio a fin.
La lógica actual de compra evolucionará hacia un modelo más conversacional
Uno de los ejemplos planteados durante el encuentro resume bien ese cambio: encargar a un agente la compra de comida y bebida para una fiesta de 20 personas, con un presupuesto cerrado y optimizando además el uso de tarjetas de fidelización para conseguir el mayor ahorro posible.
El agente busca, compara, decide y ejecuta. El usuario define el objetivo y los criterios.
Si compra el agente, ¿quién responde?
Lo que parece una operación simple plantea, en realidad, preguntas importantes.
Por ejemplo: ¿qué pasa si en la compra hay alcohol? ¿Cómo se demuestra que la persona que ha pedido esa operación tiene la edad legal necesaria en el país donde se realiza la transacción? A partir de 2027, si esa compra se hace directamente en una web, lo previsible es que el usuario tenga que acreditar su mayoría de edad con una credencial del EUDI Wallet, en un gesto tan sencillo como escanear un código QR con el móvil.
El problema surge cuando esa compra no la realiza directamente la persona, sino su agente digital. Ahí es donde aparece uno de los grandes retos que este grupo de trabajo tiene ahora sobre la mesa.
Tres frentes abiertos
Por ahora, este nuevo escenario concentra el debate en tres grandes frentes.
El primero tiene que ver con la experiencia de usuario. La clave está en saber si el agente podrá relacionarse directamente con la EUDI Wallet y pedir las credenciales necesarias dentro de la propia conversación, sin añadir pasos incómodos ni romper la fluidez del proceso.
El debate se concentra en tres frentes: experiencia de usuario, legal y técnico
El segundo frente es el legal y regulatorio. Aquí la discusión se centra en qué papel deben tener estos agentes dentro del marco de eIDAS2.
La duda es si deben actuar como una Relying Party, como simples intermediarios o incluso si podrían llegar a operar con algún tipo de mandato o capacidad de representación.
El tercero es el técnico. Se trata de resolver cómo se integrarán estos nuevos actores con herramientas como la Digital Payment Credential y con estándares ya consolidados, como FIDO o AP2.
Un debate estratégico para Europa
Lo que está en juego va mucho más allá de una cuestión tecnológica. El avance del comercio agéntico obliga a redefinir algunas de las bases sobre las que se asentará la identidad digital europea en los próximos años: quién puede autorizar una operación, en nombre de quién actúa un agente y bajo qué garantías jurídicas y técnicas se valida esa actuación.
No es un debate secundario. Es uno de los debates que anticipan cómo será la próxima arquitectura de confianza en Europa. La presencia en este grupo de trabajo de compañías como Visa, Mastercard, Amazon o Google, junto a actores especializados en pagos, tecnología e identidad digital, confirma que el mercado ya se está preparando para ese cambio.
En ese escenario, Izertis no llega como observador, sino como un actor con experiencia, conocimiento y capacidad de contribución. La compañía lleva años trabajando en el ámbito de la identidad digital, las credenciales verificables y blockchain, y participa de forma activa en el ecosistema EUDI Wallet a través de Identfy.
La irrupción de la llamada Identidad Agéntica abre ahora una nueva frontera de innovación en la que Izertis ya está posicionada para aportar visión, desarrollo tecnológico y experiencia real. Lo que hoy empieza a discutirse en foros especializados marcará mañana las reglas del mercado. E Izertis ya está sentada en esa mesa.