

FoodCarbon: tokenización y blockchain para una industria cárnica sostenible
La sostenibilidad está en boca de todos. Se invoca en discursos, campañas y proyectos, pero no siempre llega acompañada de datos que la respalden. Cuando faltan cifras, el mensaje se diluye y corre el riesgo de convertirse en greenwashing: un relato verde bien intencionado, pero con poco contenido real. Medir la huella de carbono permite traducir el impacto ambiental en números comprensibles y comparables, y convertir el discurso en hechos.
En este escenario nace FoodCarbon, un proyecto europeo que va un paso más allá. Utiliza datos en tiempo real, energías renovables y tecnologías como la tokenización y el blockchain para transformar la huella de carbono en un indicador digital, cuantificable y trazable de principio a fin. Porque hoy la sostenibilidad no se proclama: se demuestra.
Industria cárnica: cuando el margen de cambio está en la energía
En una planta de productos cárnicos y embutidos, cada paso cuenta. Picado, adobo, amasado, embutido, secado o curación forman parte de una cadena de procesos que puede leerse como un balance de materia y energía, expresado en kilogramos de CO₂. Este mapa permite identificar con precisión qué etapas concentran mayor impacto ambiental y aporta una base objetiva para decidir dónde actuar.
En la industria cárnica, el margen de cambio está en la energía renovable
Sin embargo, en la industria cárnica tradicional, el margen de maniobra no siempre está en el proceso.
La calidad del producto depende de tiempos, temperaturas y condiciones de humedad muy ajustadas, difíciles de modificar sin comprometer el resultado final.
Aquí, la palanca más eficaz suele ser la energética.
Apostar por fuentes renovables, como el autoconsumo fotovoltaico, reduce de forma directa las emisiones asociadas al consumo eléctrico, amortigua la volatilidad del mercado energético y refuerza, además, el posicionamiento sostenible del sector.
Tokenización: convertir kg de CO2 en un activo digital
FoodCarbon avanza en esa gestión climática aplicando la tokenización a las emisiones. La idea es sencilla y potente: asociar cada kilogramo de CO₂ a un activo digital, generable, intercambiable y fácilmente contabilizable. Así nacen los llamados tokens de carbono, de dos tipos. Por un lado, los tokens de generación, que representan las emisiones producidas por la actividad industrial. Por otro, los tokens de absorción, vinculados a la energía renovable utilizada en el proceso.
La compensación surge del equilibrio entre ambos. Los tokens de absorción se emplean para neutralizar parte de los tokens de generación, reduciendo la huella neta del producto cárnico. El resultado es un sistema transparente y basado en reglas claras, que convierte la gestión del impacto climático en un proceso medible, controlable e integrable en la operativa diaria de la planta.
Blockchain: la confianza
Para que este sistema funcione, la credibilidad es clave. No basta con una base de datos privada: las operaciones de emisión y compensación deben quedar registradas en un entorno compartido, auditable y resistente a manipulaciones. Solo así los datos pueden generar confianza más allá de la propia organización.
FoodCarbon aplica tokenización y blockchain para obtener una huella de carbono verificable
En este punto entra en juego la tecnología blockchain. FoodCarbon la utiliza como libro mayor distribuido en el que cada operación sobre los tokens de carbono (creación, transferencia o compensación) queda inscrita de forma permanente.
Los registros se encadenan, no pueden alterarse sin dejar rastro y permiten una trazabilidad completa, de extremo a extremo.
El resultado es una huella de carbono verificable, que no depende solo de declaraciones internas o informes estáticos, sino de evidencias accesibles y contrastables.
FoodCarbon: de la teoría a la planta industrial
FoodCarbon no se queda en el plano conceptual. A través de este proyecto, Izertis está validando estas capacidades en un entorno industrial real, tomando la elaboración de productos cárnicos como caso de uso principal. El objetivo es demostrar que es posible integrar medición de datos, tokenización y trazabilidad blockchain en procesos complejos, sin alterar la operativa de planta ni comprometer la calidad del producto final.
Como objetivos específicos, el proyecto se centra en captar datos directamente desde la planta para convertirlos en indicadores de huella de carbono por etapa y por producto, diseñar un sistema de compensación apoyado en modelos de generación renovable y ofrecer un registro transparente y auditable de todo el proceso.
En los próximos meses, este trabajo se materializará en una prueba de concepto y un primer prototipo funcional, pensado como antesala de su despliegue en escenarios industriales reales.
Este proyecto está siendo cofinanciado por el Gobierno del Principado de Asturias a través de la convocatoria 2024 de proyectos de I+D de SEKUENS y por la Unión Europea a través del FEDER (expediente nº IDE/2024/000483).