Miguel Ángel Acero Álvarez Head of Digital Transformation & Industry 4.0

Roadmap: elemento clave para la transformación digital de tu empresa

Las compañías deben partir de la premisa de que el enfoque estratégico hacia la transformación digital debe realizarse con perspectiva, metodología y herramientas basadas tanto en el conocimiento del negocio como en las tecnologías habilitadoras asociadas a su actividad. Este enfoque supone obligatoriamente un planteamiento personalizado y adaptado a las características de cada compañía.

Por qué necesitas diseñar una Roadmap

Ante la gran pregunta que se realizan los directores de las compañías sobre ¿cómo defino la dirección del camino que debe seguir mi compañía para lograr la transformación digital de mi negocio?, debemos responder que no existe una fórmula mágica para llevar a cabo una adecuada transformación digital y por ello, es imprescindible diseñar un plan de transformación digital adaptado a la empresa y a sus capacidades, plasmándolo en una hoja de ruta, pero, ¿por qué?

Una Roadmap forma parte de un proceso dirigido a estudiar y a definir nuevos modelos de negocio, implicando a la propia empresa, a sus clientes y a un colaborador tecnológico experto en el proceso, que aporte una visión externa. Se trata, por tanto, de un camino necesario que debe concluir con un documento que visualice hacia dónde debe dirigirse la compañía y que recoja los resultados que se desean lograr.

Qué información debe incluir una hoja de ruta

El documento que se convertirá en la hoja de ruta (roadmap) hacia la transformación digital de una organización, debe recoger dos aspectos fundamentales:

  • Una perspectiva estratégica: (meta común y visión integrada) que impacte de forma transversal en toda la compañía.
  • El conjunto de acciones a poner en marcha: sobre todo, en el corto-medio plazo y en base a diferentes habilitadores digitales.

En palabras de Elon Musk, CEO Tesla Motor, “Las personas trabajan mejor cuando saben cuál es el objetivo y por qué hay que conseguirlo” por lo que los objetivos, tanto a nivel estratégico como de ejecución recogidos en la hoja de ruta serán imprescindibles para la implicación del conjunto de la compañía y para el éxito del proceso.

Esta hoja de ruta recogerá por tanto una descripción de los diferentes proyectos e iniciativas que la compañía deberá poner en marcha, definiendo una estimación presupuestaria de las mismas, con el objetivo de que haya un retorno definido y orientado a la transformación digital del modelo de negocio. Gracias a ello y a los objetivos e indicadores previamente definidos se podrá medir la correcta ejecución del plan y el cumplimiento de los objetivos establecidos inicialmente en la hoja de ruta.

Por otro lado, la roadmap debe atender también a la gestión del cambio que supone un proceso de transformación digital, puesto que la inversión en proyectos tecnológicos es sólo una parte de la transformación.

Para lograrlo, el documento debe prestar especial atención al cambio cultural, que actúa de forma transversal en todas las acciones a ejecutar, es decir, integrando iniciativas relacionadas con el liderazgo digital y transformador de la dirección de la empresa, la adquisición de nuevas competencias por parte del personal trabajador, el despliegue de nuevas formas de trabajar haciendo ágil, abierto y horizontal la construcción en torno al cliente y con la creación de nuevos modelos de negocio, entre otros factores.

Conclusión

Las compañías que han diseñado su hoja de ruta de transformación digital y que ya la tienen en marcha han identificado que les permite no sólo generar ventajas competitivas con la propia implantación de las soluciones, sino que también les ha proporcionado una nueva información para la toma de decisiones, la adquisición de nuevos conocimientos y el lanzamiento de nuevos servicios y productos para los que su competencia aún no está preparada.

En definitiva, las empresas están en condiciones de transformar su negocio gracias a un sistema inteligente de toma de decisiones y a una alta capacidad de innovar a través de estrategias trasformadoras, apoyadas por una cultura organizativa abierta a asumir riesgos.